Yuriria, Pueblo Mágico

Los agustinos y la conquista espiritual en Guanajuato.

 

Por Adriana Ortega. Universidad Iberoamericana.

 

La avanzada colonizadora hacia el norte de la Nueva España revistió de un carácter especial. Al lado del conquistador, militar o aventurero estaba siempre un fraile o cura párroco que venía a atender las necesidades espirituales, evangelizadoras, educativas y de construcción general en los nuevos territorios casi despoblados.

 

Al lado del conquistador emigraban indígenas ya cristianizados o aliados del centro y sur que apoyaron la avanzada. Había que sedentarizar e introducir a la cultura occidental cristiana al indio chichimeca aguerrido, celoso de su espacio y sin asentamiento fijo. De esta manera, al momento de la fundación de las villas de españoles y congregaciones de indios, en la puebla y colonización del norcentro había todo por hacer y construir, al igual que en los otros aspectos de la vida política,  económica y religiosa de la sociedad

 

El avance espiritual a cargo de los frailes fue creciendo poco a poco, aun cuando algunos de estos curas cayeran bajo lluvias de flechas indígenas. Las avanzadas misionales fomentaron el establecimiento de hospitales y de escuelas, cuidando de los niños chichimecas valiéndose de intérpretes y de catecúmenos entre sus primeros conversos. Normalmente levantaban un jacal para que sirviera de iglesia, posteriormente construán casas, obras de infraestructura hidráulica y templos. Estas avanzadas de la fe cristiana integraron la estructura que con el tiempo sostendría toda la frontera.

 

La labor evangelizadora quedó a cargo del clero regular llamado así porque sus integrantes al momento de profesar juraban tres importantes votos o reglas: pureza, castidad y obediencia. Los religiosos vivían en comunidades donde estaba el convento. Hombres y mujeres podían pertenecer al clero regular en las diferentes órdenes que llegaron a América.

 

La colonización de Aridamérica se realizó poco a poco y muchas veces los religiosos se aventuraban al territorio chichimeca en forma pacífica y trataban de ganarse la confianza de los indios: les enseñaban otras formas de trabajo y buscaban su amistad, aprendían su idioma y costumbres para comenzar a catequizarlos. Algunas veces llegaban los conquistadores para someter a los indígenas con ideas y métodos contrarios a los usados por los religiosos.

 

Muchas veces se fundaron pueblos especiales para indios en comunidades exclusivas donde los religiosos enseñaban a los indios a vivir como españoles. Estas eran las congregaciones. Los frailes destruyeron las imágenes religiosas y los templos de los indios y mandaron construir iglesias y conventos. Fundaron hospitales para cuidar a los enfermos y cofradías para organizar las fiestas de los santos.

 

De la misma manera como los conquistadores se extendieron desde los primeros años por todo el territorio de Nueva España, los conquistadores espirituales extendieron su dominio hasta las regiones mis apartadas. Los franciscanos actuaron como señores de la conversión de los indios durante casi cuatro años, desde su llegada en 1521. Se extendieron trabajando en misiones sobre un amplio territorio del centro de México  en las regiones de Texcoco, Teotihuacan, Tlaxcala, Huexotzingo y llegaron al occidente sobre los antiguos reinos de Michoacán, Guanajuato y la zona de Jalisco. Los dominicos extendieron sus misiones, a partir de 1528, hacia la mixteca y las tierras de los zapotecas, hasta cubrir con sus casas la zona de Oaxaca. Los últimos en llegar, los agustinos, se establecieron en terrenos no ocupados por las primeras órdenes; por eso las casas implantadas por ellos aparecen más dispersas. Así construyen conventos principalmente hacia el noreste, en Guanajuato y en Michoacán, pero también en algunas zonas del Estado de México, rumbo a Guerrero, o por el camino a la Huaxteca y Pánuco.

 

Cada una de estas órdenes dejó en esos territorios impresa su huella que se manifiesto en los estilos de sus construcciones arquitectónicas y en los procedimientos de evangelización y aculturación de los indígenas. Huellas espléndidas en la arquitectura de casas de fundación o conventos, huellas impresionantes en la ingeniera de represas, lagunas artificiales y acueductos. Huellas perceptibles en el paisaje con la incorporación de cultivos antes no practicados en las zonas. Testimonios silenciosos de una labor compleja que cambió la cultura de los mexicanos durante el siglo XVI. Desde la perspectiva de la cultura occidental, la conquista espiritual del nuevo mundo fue un dilema, una crisis de conciencia y una oportunidad de reinterpretar la condición de los hombres.

 

Aunque los frailes de San Agustín llegaron a México en 1533, después de las otras órdenes religiosas, arquitectónicamente son considerados los primeros pues sus actividades constructivas se desarrollan antes. Los agustinos nos dejaron una serie de templos y conventos magníficos, en los que la fortaleza no impedía el esplendor decorativo de sus portadas suntuosas, de sus pinturas en las paredes y las bóvedas, a la belleza misma de la construcción formidable. Los agustinos derrocharon magnificencia alentando así el celo virreinal de las autoridades quienes trataron de poner límites a obras que juzgaban excesivas.

 

Los principales conventos e iglesias agustinos edificados en Guanajuato que todavía hoy podemos disfrutar son: el Ex convento de Celaya de San Nicolás Tolentino Celaya, el Ex convento de San Pablo en Yuriria, el ex convento de San Miguel en Uriangato y el ex convento de San Juan de Sahagun en Salamanca.

 

La pujanza económica en Guanajuato por la plata benefició la arquitectura no solo religiosa, sino también la civil. Las primeras construcciones en el territorio de Guanajuato fueron hechas a manera de fortaleza, para defenderse de los ataques de indígenas rebeldes a los españoles. Estas fortalezas tenían ventanas pequeñas, altos muros con almenas y muros gruesos. Ejemplo de este tipo de construcciones del siglo XVI son el convento y la iglesia de Yuriria (1550), los presidios – fortalezas y la cruz del atrio del hospital de Nuestra Señora de la Concepción de Guanajuato y el antiguo hospital de Acámbaro.

 

Al irse tranquilizando la situación política las construcciones fueron cambiando para hacerlas confortables. Uno de los estilos que prevaleció durante la Colonia fue el Plateresco que florece en el siglo XVI como parte del movimiento renacentista en Europa. Se caracterizaba por el uso de hermosos medallones que mostraban blasones, escudos familiares, columnas adornadas por hojas, guirnaldas, molduras verticales, en la pintura sobre hermosos cuadros de alegorías mitológicas o en el aspecto religioso hermosas caras de vírgenes y santos.

 

El templo y ex convento de Yuriria ubicado en un impresionante espacio abierto que ejemplifica una gran fortaleza medieval. La amplia portada dividida en dos cuerpos está ricamente ornamentada con motivos florales y animales. En la parte baja del ex convento hay un museo con cuatro salas que resguardan objetos prehispánicos y coloniales, así como pinturas y esculturas religiosas de los siglos XVII y XVIII muy bien conservadas.

 

Yuriria significa ‘Laguna vio sangre’, pues se hallaba a las orillas de una laguna de aguas turbias, en donde los sedimentos químicos del agua, según la leyenda, se arrojaban los cuerpos de los sacrificados. A principios de¡ siglo XVI era una fortaleza del reino tarasco. En la época colonia¡ formaba parte de la Provincia de Michoacán. Yuririapúnciaro, mejor conocido como Yuriria.

 

Fray Diego de Chávez quien tornó los hábitos en 1535 fue instruido en la construcción en Tiripitio y Tacárnbaro. Por esa razón se le nombró maestro mayor y arquitecto en Yuriria. Se convirtió en un personaje legendario por su temperamento cólerico y por el ‘Escorial’ que aseguró haber construido en Yuriria. En 1540 se iniciaron las labores de edificación del convento, que llegó a ser de gran importancia, ya que en ál se estableció el noviciado donde se aprendían las letras y las artes. El padre Chávez concibió, junto con el alarife (maestro de obras) Pedro de¡ Toro, una inmensa construcción que no guardaba relación con el tamaño del pueblo, ni con las pocas familias que serían los feligreses de tan suntuoso edificio; tan ostentoso que el virrey Marqués de Faleos   (1566-1568) decidió suspender, la obra, aunque el padre Chávez logró convencerlo de lo contrario.

 

Los invitamos a seguir los pasos de la historia de los agustinos en Guanajuato. El templo y ex convento de Yuriria es un testigo mudo de la labor evangelizadora de misioneros y frailes agustinos que llegaron a trabajar en nuestra región. Descubre, vive, aprecia…

 

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