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¿Ya se puede viajar? 11 razones para no hacerlo.

Por el momento no es buena idea hacer maletas y salir corriendo lejos, por ahora lo más importante es reinventar el turismo, quédate en casa, cuídate y cuida a los tuyos.

Aquí algunas razones por las que no debes viajar:

1. Descubrirás facetas de ti que no conocías

Quizás estando en casa no te paras a pensar en determinados aspectos de tu personalidad, pero viajar te hace salir tanto de tu rutina que es muy posible que vivas situaciones en las que nunca te habías visto envuelto. Es probable que tengas que solucionar problemas que ni siquiera sabías que podrían existir, debas hablar con desconocidos, te veas rodeado de gente que no habla tu idioma, te sientas solo… Saldrás adelante sea como sea y descubrirás que tienes mucho más en ti de lo que pensabas. Seguro que eres mucho más sociable, empático o paciente de lo que ahora crees.

2. Te plantearás que otras formas de vida son posibles

Viajar nos hace ver que no solo nuestra forma de vivir es la válida. Cuando estés con tu mochila a cuestas verás otras maneras de concebir la vida y, sobre todo, charlarás con gente que te descubrirá nuevas posibilidades.

Muchos son los que se van de viaje y vuelven más creativos, con ideas de negocio o simplemente se plantean su estilo de vida y deciden iniciar una vida nómada. Quizás tú también comienzas a plantearte cómo puedes hacerlo para viajar de forma indefinida o empiezas a pensar en trabajar un poco menos y dedicar más tiempo a viajar o a otras cosas que adoras.

3. Vas a querer aprender todos los idiomas posibles

Estarás de acuerdo en que viajar no solo consiste en observar, sino que el conocer la cultura de un lugar implica charlar con las personas. En aquellos países en los que no se habla castellano el acercamiento quizás es un tanto más difícil, así que vas a volver de tu viaje con ganas de perfeccionar tu inglés o de iniciarte en otros idiomas que te hagan conectar aún más con el mundo.

4. Te darás cuenta de que necesitas muy poco para ser feliz

Te darás cuenta de que solo necesitas lo que tienes en tu maleta para ser feliz y que todo lo que compras estando parado en casa realmente no lo necesitas tanto. Cuanto más viajes, menos cosas llevarás contigo. Y, sobre todo, cuanto más enganchado estés a viajar, casi todo lo que ahorres se convertirá automáticamente en dinero para seguir consumiendo la mejor droga del mundo: conocer mundo.

5. Perderás el miedo a tantas cosas…

Porque viajar es muy peligroso, ¿verdad? De ese país siempre dicen cosas terroríficas, viajar solo te paraliza, piensas que no te vas a poder comunicar con nadie, seguro que no puedes comer nada o a lo mejor no puedes ni sacar la cámara de fotos porque te la van a robar… Sin embargo, poco a poco vas a empezar a darte cuenta con tus propios ojos de que el mundo es mucho menos peligroso de lo que te lo han pintado y de que eres capaz de absolutamente todo. No serías el primero que, aunque estaba muerto de miedo por viajar solo, acaba pensando que ha sido una de las mejores experiencias de su vida y repite una y otra vez. O que, por ejemplo, tenía pavor antes de visitar cualquier país del Sudeste Asiático y acaba yéndose de mochilero por la zona cada año. Si no lo pruebas, no lo sabes.

6. Tu corazón latirá mucho más de lo normal de forma frecuente

Aunque no te va a dar un ataque cardíaco, viajar acelerará tus pulsaciones, te pondrá en situaciones de adrenalina varias veces cada día. ¿Por qué? ¡Porque estás saliendo fuera de la rutina! Porque quizás nunca te has visto en esa situación, porque tendrás que buscarte la vida para comer y dormir, porque todo lo que estás viendo te impresiona tanto que tu corazón se desboca. Estas decenas de estímulos nuevos pondrán tu corazón a prueba y, al mismo tiempo, te harán sentir más vivo.

7. Aprenderás a vivir más en el presente

Cuando estamos en casa tendemos a hacer planes de futuro, a pensar en lo que haremos mañana, en el fin de semana o en las próximas vacaciones. Sin embargo, cuando viajas estás obligado a poner toda tu atención en el ahora, en el futuro más próximo y a poner en perspectiva tanto el pasado como el futuro. Viajando eres capaz de relativizar los problemas y a darle importancia al momento presente.

8. Te acostumbrarás demasiado a la flexibilidad

Otro de los grandes peligros del viaje es que aprendes a vivir de una manera menos pensada, te vuelves flexible. Hoy puedes estar aquí comiendo en un puesto callejero y durmiendo en un albergue. Mañana, si te apetece, puedes coger tu mochila y dormir en otra ciudad, en un hotel más elegante o comer en un sitio completamente diferente. Te dejas sorprender por lo que el viaje te pone por delante y te acostumbras fácilmente a la flexibilidad.

Además, también te haces más tolerante y paciente y te das cuenta de que no todo lo que planeas sale bien y que, además, eso también es maravilloso.

9. Empezarás a ser más consciente con todo lo que te rodea

Al salir de casa y conocer otras realidades, empiezas a ser más consciente con todo lo que pasa a tu alrededor. Comparas tu cultura con la de otros, empiezas a ver las luces y sombras de lo que haces. Quizás te paras a pensar más sobre tu forma de actuar con el medioambiente y empiezas a llevar una vida más sana y más consciente. En definitiva, viajar proporciona mucho alimento al cerebro.

10. Harás relaciones para toda la vida en cuestión de días

Cuando viajas te das cuenta de que no hace falta hacer 20 huecos en una agenda para mantener una amistad. Las relaciones personales se vuelven mucho más intensas en cuestión de horas o días. Quizás te cruzas con alguien en el hostel, decides salir un rato con él o ella y acabáis fraguando una amistad de por vida. No serías tampoco el primero que se enamora de alguien viajando, sobre todo si viajas solo. Viajar nos hace tener los nervios a flor de piel, a estar más abiertos con el mundo y las oportunidades de conectar con otras personas se multiplican de forma exponencial.

11. Descubrirás que la libertad sabe demasiado bien

Una vez que la pruebas, no puedes dejar de saborearla… Y eso, a veces, puede llegar a ser tan “peligroso” que quizás acabas comprando un billete de solo ida.

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